Y mientras los parlamentarios se retractan de la iniciativa, la persecución por blesfemia continúa y se sigue captando la atención de organismos internacionales de derechos humanos y de los medios internacionales.
Desde que se captara la atención sobre el particular por el casos de Asia Bibi, una mujer cristiana sentenciada a morir por blasfemar contra el profeta Mahoma, no había sido detenida persona alguna, hasta que las autoridades detuvieron a Muhammad Samiullah, un joven de 17 años a quien acusan de blasfemia por las respuestas que escribió en un examen de educación media superior.
El maestro de este joven denunció la blasfemia a las autoridades, aunque Samiullah señala que nunca tuvo intención de cometer blasfemia y que se limitó a responder el examen.
Human Rights Watch ha llamado la atención del gobierno pakistaní sobre esta nueva detención y ha solicitado la liberación inmediata de este estudiante.
La blasfemia es un tema muy delicado en Pakistán, donde no solo se registraron numerosas marchas cuando el primer ministro llamó a la revisión de las leyes para evitar que fueran utilizadas para perseguir enemigos, sino que además llevaron al homicidio de un gobernador a manos de su propio guardaespaldas, quien confesó haber cometido el asesinato por no estar de acuerdo con la postura del gobernador en el tema.