Campo de golf en Aberdeenshire

 

Este martes trascendió la noticia de que la empresa de la familia de Donald Trump que construyó un hotel y campo de golf en Aberdeenshire, Escocia, se ha negado a acordar el monto de los gastos legales a que fue condenado por un largo litigio en que contendió el establecimiento de una granja eólica.

Donald Trump, antes de llegar a la presidencia de los Estados Unidos, compró una propiedad en Aberdeenshire para construir un hotel y campo de golf. Esta construcción fue discutida por las autoridades escocesas en cuanto a la viabilidad social, económica y ecológica del proyecto. Fue hasta 2008 cuando se dio luz verde al proyecto que, hasta el momento, sin embargo, ha reportado pérdidas para los Trump.

El gran problema inició cuando en terrenos cercanos se proyectó la construcción de una granja eólica a la que el señor Trump se opuso porque afeaba la vista de su campo de golf.

En 2012, para tratar de evitar la construcción de este proyecto que estaba respaldado por el gobierno escocés, la Unión Europea y prominentes empresarios de Aberdeenshire, Trump se dirigió al Parlamento escocés y declaró que la inversión en las turbinas de viento sería en detrimento del turismo. En audiencia ante este órgano legislativo, y en su característico tono ególatra que ahora parece que será su ruina, dijo que no necesitaban más testimonios que el de él. “Yo soy la evidencia”, dijo. “Soy un experto en turismo. He ganado muchos, muchos premios… si salpican su paisaje con estas estructuras horribles, horribles, harán un daño tremendo”.

Pese al supuesto daño tremendo, el proyecto fue aprobado por lo que el señor Trump, que dice no perder nunca un juicio, llevó al gobierno escocés ante los tribunales. En 2015, la Suprema Corte del Reino Unido falló a favor de la construcción de la granja eólica al considerar que es facultad del gobierno escocés decidir “tanto la declaración del método de construcción como la declaración de diseño para regular el diseño del parque eólico en aras de la protección del medio ambiente y exigir el cumplimiento de esas declaraciones”.

Respecto de ese proceso judicial, en febrero de este año un tribunal escocés condenó a la empresa de Trump que presentó la controversia a pagar las costas judiciales al gobierno escocés. Sobre esta decisión, el gobierno escocés dijo que la firma de Trump no ha aceptado el monto a ser pagado.

“Como el monto de los gastos no ha sido acordado, estamos en espera de una fecha para que el auditor del tribunal (court of sesión) determine la cuenta”, declaró este martes una vocera del gobierno escocés.

Al respecto corrieron versiones de que la firma de Trump se negaba a pagar los gastos judiciales a lo que Sarah Malone, vicepresidente ejecutiva del hotel y campo de golf dijo que no se trata de ellos. “Este asunto está en manos de los auditores del tribunal y de los ministros escoces”.

Probablemente con tantos problemas que tiene Donald Trump como la investigación por la Cámara Baja y un probable procedimiento de impeachment, y la controversia que sus decisiones de política exterior han generado incluso entre los mismos republicanos, este tema sea de lo menos importante, pero es una nueva derrota para la organización Trump en Escocia que con este campo de golf y resort ha estado perdiendo dinero.

Más información theguardian.com

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Imagen de scottishgolf.org