Iglesia cristiana

 

En Hadath, un suburbio de Beirut, Líbano, existe desde 2010 la prohibición a los cristianos de vender o arrendar sus inmuebles a musulmanes. El presidente municipal alega que se trata de una cuestión de demografía mientras otros dicen que es una política que pone en evidencia el sectarismo que vive el país y la discriminación.

Líbano es un país de unos cinco millones de habitantes. En 1932, cuando se realizó el último censo, la población era predominantemente cristiana, pero ese número ha ido decreciendo debido a la baja tasa de natalidad y a la migración de tal forma que hoy los cristianos son un tercio de la población, mientras que los otros dos tercios se dividen casi de forma igual entre chiitas y sunnitas. Estas cifras, sin embargo, no son exactas.

Líbano se independizó de Francia en 1943. Desde entonces acordaron y establecieron en la ley que el presidente debe ser un cristiano maronita, el primer ministro sunnita y el presidente del Parlamento, chiita.

La Guerra Civil que inició en 1975, terminó en 1989 con el Acuerdo Taif según el cual la organización política fue dividida entre cristianos y musulmanes. Así, el gabinete, curules parlamentarias y altos cargos de gobierno deben ser ocupados según cuotas previamente establecidas.

Este sectarismo es el que ha permitido que desde 2010 el presidente municipal de Hadath, suburbio de Beirut, George Aoun, haya impuesto la prohibición a cristianos de vendar o arrendar sus inmuebles a musulmanes, con la idea de preservar la localidad como cristiana.

“Cada villa debe preservarse. Cada villa chiita debe preservar su naturaleza chiita, cada villa cristiana debe preservar su naturaleza cristiana y cada villa sunní debe preservar su naturaleza sunní. Queremos preservar nuestra villa o lo que queda de ella”, declaró en junio de 2019 el alcalde Aoun a los medios, haciendo notar que hasta 1990 Hadath era predominantemente cristiana, situación que cambió en 2010 de tal forma que ahora el 60 por ciento de la población es musulmana.

Es interesante hacer notar que la prohibición sólo aplica a los cristianos pues los musulmanes pueden vender o alquilar sus propiedades a quien mejor les convenga. Al parecer se trata de una medida que no ha sido recurrida por ningún afectado y la población cristiana parece apoyarla mayoritariamente como lo demostraron cientos de personas marchando en la calles el pasado mes de junio en apoyo a la prohibición.

Hadath es la única municipalidad en tener en vigor una norma de este tipo, sin embargo, no es la única ciudad que defiende la división, aunque otras ciudades han sido más discretas al momento de tratar de evitar la llegada de habitantes de otras religiones. Así, hay ciudades que han cambiado el uso de suelo de comercial a agrícola para evitar la construcción de grandes centros residenciales, y otras han dispuesto que las propiedades sólo pueden ser adquiridas por residentes locales.

La municipalidad de Hadath, al estar conformada por mayoría del partido ultranacionalista Movimiento Libre Patriótico del presidente Michel Aoun y que ha liderado la campaña en Líbano en contra de los refugiados sirios, también impuso hace dos años la prohibición de contratar nacionales sirios.

Las medidas, particularmente la que se refiere a la propiedad, han sido señaladas de inconstitucionales ya que la Constitución permite que todo ciudadano libanés resida en donde desee y protege la propiedad privada. Pero, además, es una medida que atenta contra los derechos humanos de cristianos y musulmanes y sirios. Sin embargo, en tanto no se accione la maquinaria judicial sobre el tema, la disposición permanecerá vigente en la ciudad.

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