Folder que dice secret con lupa encima

 

La indiscreción de una recepcionista de un centro médico de Nueva Zelanda que durante una fiesta y, posiblemente al calor de las copas, reveló información médica de una pareja, le ha costado el empleo y a su empleador, posiblemente, una demanda.

El caso fue hecho de conocimiento del Comisionado de Privacidad de Nueva Zelanda por los pacientes que se enteraron que la recepcionista había compartido con terceras personas la información de que ellos habían acudido al centro médico por razones de salud sexual.

“La recepcionista estuvo en una reunión familiar con miembros de la familia extendida”, se lee en las notas del caso de la Comisión de Privacidad. “Una de las personas presentes era amiga cercana de la pareja y sabía por qué ellos habían acudido al centro médico. Durante la reunión, ella mostró a la recepcionista una foto de la pareja y le preguntó por qué habían ido al centro.

“Inicialmente, la recepcionista rechazó responder explicando que no podía discutir los archivos de los pacientes porque incumpliría las políticas de privacidad del paciente. En este momento, ella dijo que estaba siendo presionada para revelar detalles de la cita. Después de hacer jurar a los otros que guardarían el secreto, la recepcionista reveló que la pareja había ido a la clínica meses atrás por una prueba de salud sexual”.

Por supuesto, pese al juramento de guardar silencio, alguien llevó la información a la pareja que, con justificada razón, dijo haberse sentido humillada y con angustia.

En Nueva Zelanda, el Código de Privacidad de Información de Salud exige que todos los centros de salud y consultorios médicos se aseguren que la información de sus pacientes está protegida bajo salvaguardas razonables para que personas no autorizadas tengan acceso y puedan divulgarla.

En este caso, el centro médico afirmó a la Comisión durante la investigación que existen esos sistemas de seguridad por lo que niegan tener responsabilidad en este caso, adjudicándosela exclusivamente a la recepcionista quien, derivado de la denuncia y la investigación, fue despedida. La recepcionista dijo haber tenido acceso al expediente médico meses antes, pero no pudo recordar la razón. Ella, sin embargo, aceptó su responsabilidad.

El centro médico, en su defensa, señaló que se han asegurado de hacer saber a su personal la importancia de mantener privada la información de los pacientes y que los nuevos empleados deben completar el curso en línea que la Comisión de Privacidad ofrece para este efecto.

El sistema de cómputo de la clínica en cuestión almacena la información de quien edita los archivos, pero no de quien tiene acceso a ellos, por lo que el comisionado mencionó que podría haber una causa de responsabilidad.

“Sugerimos que el centro médico realice cambios a sus sistemas de archivos electrónicos para asegurarse que las medidas de seguridad se han fortalecido”, escribió el comisionado de Privacidad en sus conclusiones.

Sin embargo, determinar si existe esa responsabilidad o no del centro médico no corresponde a la Comisión de Privacidad, sino al Tribunal de Derechos Humanos para que, conforme con la Ley de Privacidad, determine si hubo o no responsabilidad del centro. Esta instancia tiene que ser iniciada por los pacientes afectados y se desconoce si lo han hecho.

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