Mazo judicial

 

Los abogados de Jason Lawrence, un violador serial en Inglaterra, han anunciado que apelarán una sentencia que se impuso a su representado por dos cargos de violación por haber tenido relaciones sexuales con una mujer a la que mintió sobre haberse sometido a una vasectomía.

En 2016 se dictó sentencia de cadena perpetua a este hombre de 54 años por la violación de cinco mujeres, tentativa de violación y agresión sexual, delitos ocurridos entre 2011 y 2014 en diferentes condados de Inglaterra. Conoció a sus víctimas a través de sitios web de citas, de la misma forma como conoció su esposa.

En julio de este año inició otro proceso en su contra por violación y agresión sexual en contra de otras seis mujeres. De este segundo proceso fue encontrado culpable de cinco cargos de violación, uno de agresión por penetración y uno más por agresión sexual. El delito de agresión por penetración es cuando hay penetración sin consentimiento de la víctima con algún objeto u otra parte del cuerpo.

Dos de las condenas por violación se refieren a las dos relaciones sexuales que tuvo con una mujer a la que dijo, antes del encuentro, de que se había sometido a una vasectomía. El jurado concluyó que en este caso el consentimiento estuvo viciado porque ella aceptó las relaciones sexuales con base en una mentira que luego el reveló en un mensaje de texto que fue usado como evidencia durante el proceso. “Tengo una confesión. Sigo siendo fértil. Lo siento. xxx”, escribió Lawrence a su víctima.

Esta mujer, pese a haber tomado la píldora del día siguiente, quedó embarazada y luego abortó.

Estas dos condenas marcan un precedente importante porque evalúan lo relativo a la falta de consentimiento tipificada en el delito de violación en la Ley de Delitos Sexuales de 2003, que en su Sección 74 señala que hay consentimiento si la persona “accede por elección y tiene la libertad y capacidad de hacer tal elección”.

Con fundamento en lo anterior, el fiscal Clive Stockwell pidió al jurado que considerara si el haber mentido para obtener el consentimiento de la víctima equivale a una anulación de la libertad de elección.

El jurado concluyó que el consentimiento quedó viciado y, por tanto, condenó a Lawrence por dos cargos de violación por las dos relaciones sexuales que tuvo con la mujer.

La defensa de Lawrence está apelando sólo estas dos condenas pues el abogado David Emanuel considera que haber encuadrado el acto como violación fue extremo.

La apelación, sin embargo, es interesante pues si bien la sentencia abre la puerta para que más víctimas en situaciones semejantes denuncien, a juicio de la abogada Sandra Paul, especialista en delitos sexuales, se necesita mayor claridad de los tribunales sobre la procedencia o no de las diversas acusaciones, lo que será proporcionado por la Corte de Apelaciones.

Más información bbc.com / legislation.gov.uk

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