Corona inglesa

 

Después de la debacle electoral de finales del año pasado que confirmó la vitoria de los conservadores en el gobierno y ratificó a Boris Johnson como primer ministro del Reino Unido, el Partido Laboral está en campaña para la elección de un nuevo líder.

Uno de los candidatos es Clive Lewis quien funge como secretario sombra del tesoro y que como parte de su campaña el viernes de la semana pasada dijo que le parece necesario hacer un referéndum sobre el futuro de la familia real, no en cuanto a su existencia, sino a su tamaño. “A mucha gente le gustaría que se redujera”, dijo Lewis en un evento de campaña sostenido en Londres.

Su propuesta sigue a la decisión de los duques de Sussex, Harry y Meghan, de separarse de sus funciones como miembros “mayores” de la familia real principal y tratar de alcanzar independencia financiera, una decisión que, al parecer, generó mucho malestar a la reina Isabel II.

“Hablemos de cómo es un estado moderno y el papel que la familia real tendría”, dijo Clive Lewis. “Prefiero vernos como ciudadanos que como súbditos en el siglo XXI”.

Si bien esta última declaración suena importante, en realidad carece de trascendencia ya que, según Tom Edgington, analista de la BBC, los británicos dejaron de ser súbditos en 1949, cuando empezaron a ser referidos como ciudadanos.

Los habitantes de la Mancomunidad Británica de Naciones, sin embargo, siguieron siendo llamados colectivamente súbditos hasta 1983, según el gobierno, aunque en realidad no hay ningún nombre oficial para referirse a ellos.

Hoy en día, solo personas apátridas pueden ser reconocidos por el gobierno británico como súbditos, aunque no sean ciudadanos por no obtener la nacionalidad. Esto según información oficial.

Si bien Clive Lewis no se está haciendo un llamado a la abolición de la monarquía británica sino solo a la reducción de miembros que tienen derecho a una asignación financiera con cargo al presupuesto, lo cierto es que desde la crisis política y constitucional del pasado mes de octubre muchos británicos han cuestionado el papel real que el monarca juega, en este caso la reina Isabel II. Durante esta crisis el primer ministro Boris Johnson decidió suspender el Parlamento para reducir el tiempo de discusión de leyes para la salida del Reino Unido de la Unión Europea. Esta decisión fue confirmada con la anuencia de la reina, quien no se opuso pese a que la medida fue criticada como un atentado a la democracia británica. Posteriormente la Suprema Corte calificó la suspensión como ilegal, en una decisión en la que se cuidó mucho de no cuestionar la decisión de la reina, aduciendo que en su decisión no había sido debidamente informada por el primer ministro.

La propuesta de Clive Lewis generó fuertes reacciones entre la clase política británica por lo que posteriormente aclaró que sus comentarios sobre la familia real son parte de un enfoque más amplio de una reforma política y constitucional que implica también la supresión de la Cámara de los Lores y su sustitución con una cámara conformada por miembros elegidos democráticamente.

“Todo mi discurso de hoy fue hablar sobre la crisis de la democracia y el hecho de que necesitamos empoderar a las personas”, aclaró a los medios el político laboralista.

Más información bbc.com

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