Empaques con pastillas

 

El gobierno federal de Australia emitió una nueva regulación en la que prohíben a los dentistas a prescribir hidroxicloroquina, un medicamento empleado para tratar la malaria, después de que se ha popularizado su uso como una posible droga en contra del COVID-19.

La hidroxicloroquina se vende bajo la marca Plaquenil en tabletas. Es usada para prevenir y tratar la malaria y también en el tratamiento del lupus eritematoso y la artritis reumatoide. Actualmente está siendo estudiado como un posible tratamiento para el nuevo coronavirus y aunque ha presentado resultados alentadores en tubos de ensayo, no ha sido probado en humanos y, por lo tanto, se han emitido alertas en todos los países para que las personas no lo tomen a menos que se trata de un tratamiento para el lupus o la artritis.

Por el pánico que se ha generado y la información científica a medias sobre los beneficios de la hidroxicloroquina para tratar el coronavirus, a lo que no ha contribuido de forma positiva las palabras del presidente de los Estados Unidos, alentando su uso como “uno de los mayores cambiadores de juego en la historia de la medicina”, ha aumentado la prescripción del medicamento, dejando sin abasto suficiente a quienes siguen el tratamiento por lupus, artritis o malaria.

Debido a lo anterior, la nueva regulación en vigencia desde el este lunes en Australia, restringe a médicos, dermatólogos y a otros especialistas la prescripción del medicamento, salvo que se trate de tratamientos prescritos con anterioridad. A dentistas, que lo estaban prescribiendo masivamente para uso personal o de sus familiares, y enfermeros registrados se les prohíbe completamente la prescripción de la hidroxicloroquina.

“Ya tenemos pacientes que necesitan esta droga para otras enfermedades y que están teniendo problemas para obtenerla porque algunos han persuadido a médicos a dárselas a ellos; en Australia y en todo el mundo”, declaró el profesor Eric Morand, jefe de reumatología de Monash Health.

“Insto a las personas a no buscar este medicamento porque se lo estarían quitando de las manos a otras personas que lo necesitan. Esto es como las compras de pánico. Es un acto egoísta, no lo hagan”.

Por su parte, la Sociedad Farmacéutica de Australia dirigió una carta abierta a los médicos y dentistas en la que les hacen saber del incremento de recetas en farmacias, firmadas por especialistas en la salud para sus familiares o para ellos mismos. Ya desde antes de la prohibición, esta asociación estaba pidiendo a las farmacias que no surtieran estas recetas “si no hay una necesidad genuina y esa necesidad es para aquellas indicaciones para lo que está aprobado: condiciones inflamatorias o supresión y tratamiento de la malaria".

En respaldo a la prohibición del gobierno federal, la Asociación Dental Australiana, en voz de su presidente, doctor Carmelo Bonanno, recordó a todos los dentistas que de no cumplir con la prohibición se podrían iniciar acciones disciplinarias en su contra.

La preocupación también se extiende hacia otras sustancias que contienen cloroquina, pero que no son para consumo humano, como un limpiador de peceras que contiene fosfato de cloroquina. En Arizona, Estados Unidos, se registró la muerte de un hombre que en su deseo de evitar enfermarse por coronavirus ingirió la sustancia. Su esposa fue admitida en un hospital con graves lesiones.

Hasta que no sea debidamente probada para combatir el coronavirus, las advertencias son de no tomar hidroxicloroquina porque se pueden presentar reacciones secundarias como la pérdida de la visión, enfermedades cardíacas, empeoramiento de enfermedades cutáneas como la psoriasis e incluso la muerte en algunos niños.

Más información smh.co.au / healthline.com

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