Mazo judicial

 

Durante la audiencia de sentencia del 20 de mayo, Mark Lua, un exprofesor en Pensacola, Florida, Estados Unidos, pidió al juez que su castigo por los delitos sexuales cometidos fuera la castración química e incluso física, en lugar de la prisión.

Como profesor de inglés de una escuela secundaria en Pensacola, Mark Lua, de 32 años, fue arrestado tres veces el año pasado por acusaciones de haber obligado a una estudiante a enviarle un video inapropiado, por tener relaciones sexuales con una estudiante menor de edad y por haber agredido sexualmente a una ex estudiante de 18 años. Las acusaciones de cuatro víctimas dieron lugar a la presentación de cinco cargos penales de promover un desempeño sexual de un menor, actividad sexual ilegal con menores y dos cargos de actividad sexual ilegal con menores. A estos cargos se declaró culpable en octubre de 2019.

"Parte del acuerdo de culpabilidad era que se declararía culpable del cargo más serio relacionado con cada víctima", declaró a medios locales Erin Ambrose, asistente de la fiscalía. "Dos de los cinco cargos fueron desestimados debido a problemas probatorios y a la solicitud específica [de una de las víctimas] de que el caso no continuara".

Durante la audiencia de sentencia de la semana pasada, la fiscalía declaró que “él parecía buscar a niñas que venían de hogares inestables o problemáticos” y que “él las manipuló y las traicionó porque él era un profesor.”

Mark Lua declaró que sufre de un desorden genético llamado neurofibromatosis que le ha ocasionado numerosos dolores y crecimientos de tumores en la piel desde que tenía 14 años. Dijo que cuando cometió los delitos estaba sufriendo de frecuentes ataques de pánico por el miedo y preocupación respecto de la enfermedad. “Si estoy con mi familia o donde me pueda sentar a leer un libro, pienso en los tumores y pienso ‘Dios mío, este puede ser mi último día en la tierra’”.

Sobre el particular, la fiscalía desestimó esta excusa señalando que “esta condición no pareció haberlo debilitado mientras estuvo pescando por los pasillos, buscando a estudiantes para tener sexo.”

Finalmente, durante la audiencia de sentencia Mark Lua se dirigió al juez del Tribunal de Circuito, Thomas Dannheisser, y le dijo: “Mis acciones fueron despreciables por decir lo menos. Creo que es necesario un castigo y estoy pidiendo una castración química no solo como castigo sino como un acto de solidaridad para mostrar lo arrepentido que estoy por todo. Si su señoría así está inclinado, incluso estoy dispuesto a una castración física si con eso me puedo quedar en casa y criar a mi hija.”

El juez Dannheisser no respondió a la petición de Lua y en su lugar lo sentenció a 12 años de prisión, seguidos de 15 años de libertad probatoria.

Un severo castigo para este hombre del que se conoció durante el proceso que incluso había creado un perfil falso en Instagram fingiendo ser un influencer de cosplay para embaucar a las niñas y hacerlas que le enviaran los videos sexuales.

Más información pnj.com

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