Gorila identificado como Rafiki

 

Por el ingreso ilegal a una zona protegida y la matanza de Rafiki, un gorila de unos 25 años y líder de una manada de 17 gorilas en las montañas de Uganda, un cazador furtivo de nombre Félix Byamukama fue sentenciado a 11 años de prisión, una sanción muy indulgente según los especialistas.

Rafiki vivía en el Parque Nacional Impenetrable Bwindi en Uganda y estaba acostumbrado a los humanos debido a los turistas que visitan la zona. El Parque, sin embargo, está cerrado al público por la pandemia del coronavirus lo que, según la Autoridad de Vida Silvestre de Uganda, UWA por sus siglas en inglés, ha generado que más cazadores furtivos ingresen en la zona y ocasionen daños irreparables. De esta forma, desde que inició el confinamiento, han reportado más de 300 incidentes en los parques nacionales.

Los gorilas de las montañas, que viven en zonas de Uganda, República Democrática del Congo y Ruanda, son una especie en peligro de extinción y se calcula que actualmente hay unos 1,000 individuos. Gracias a los esfuerzos de conservación, en 2018 esta especie salió de la lista de animales en crítico peligro de extinción de la Unión Internacional para Conservación de la Naturaleza.

Guardabosques de la UWA notaron la desaparición de Rafiki el 1 de junio y se organizó una expedición de búsqueda que encontró el cadáver al día siguiente. Las autoridades, que temían que la manada fuera encabezad por un gorila renuente a los humanos, está bajo el liderazgo de un nuevo gorila también habituado al contacto con humanos. Esto es importante pues del turismo para el avistamiento de gorilas la UWA obtiene fondos para sostener las tareas de conservación de la zona y de las especies protegidas.

Las pesquisas de las autoridades llegaron a una aldea cercana hasta Félix Byamukama que estaba en posesión de equipo de cacería y de carne de duiker y de cerdo salvaje. Así, se supo que además de haber matado al gorila, cazó un duiker, que es un pequeño antílope, y un cerdo salvaje. Byamukama se declaró culpable de la cacería ilegal.

Félix Byamukama aseguró a las autoridades que junto con otras tres personas ingresó al parque nacional con el objetivo de cazar pequeñas especies, pero que mató al gorila en defensa personal después de haber sido atacado por el animal. Rafiki murió a causa de un objeto punzocortante que penetró hasta sus órganos vitales.

Por haberse declarado culpable, fue sentenciado a 11 años de prisión, una condena que es muy indulgente pues de haber sido procesado en tribunales especiales de protección a la vida silvestre, su sentencia probablemente hubiera sido de cadena perpetua, en opinión de personal de la UWA.

Los otros tres sujetos señalados por Byamukama fueron detenidos y actualmente están en prisión esperando sus procesos. Ellos se han declarado inocentes de los delitos imputados.

Organizaciones como Survival sostienen que el equilibrio ecológico en las zonas protegidas debe ser conseguido por las comunidades autóctonas y que se debe dejar de perseguir a estas personas que cazan para su sostenimiento. Llevan mucha razón en sus argumentos, pero existe el reverso de la moneda que indica que no todos los pobladores cazan solo para satisfacer sus necesidades personales y que si se sigue permitiendo la cacería ilegal especies como los gorilas de montaña hubieran desaparecido hace varios años. Son dos puntos de vista igualmente válidos que deben tratar de encontrar un equilibrio.

Más información bbc.com

miabogadoenlinea.net

Se permite la reproducción parcial o total concediendo crédito a miabogadoenlinea.net

Imagen de bbc.com