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Categoría: El Derecho y la Actualidad
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Los primeros días de febrero se anunció en España que un preso de una cárcel catalana sería el primer criminal sexual en someterse, como medida de rehabilitación, a la llamada castración química.

Mediante la castración química se administran diferentes medicamentos al preso para que, mediante controles psicológicos, sus impulsos sexuales disminuyan y con ello la posibilidad de volver a cometer delitos de abuso sexual. El proceso psicológico inicia antes que el proceso farmacológico el cual se comienza a administrar previo a la liberación del reo.

Pero este proceso en Cataluña, que se adelanta a una reforma penal que en España integrará la medida, se trata de una opción del preso, es decir que media la voluntad de someterse a esta castración y aplica no solo a violadores sino también a quienes han sido condenado por pedofilia y a presos que sufren trastornos sádicos de la personalidad.

La castración química fue un tema que se discutió ampliamente en Europa a comienzos  del año pasado, cuando el tema fue puesto sobre la mesa por grupos de derechos humanos que argumentaron a favor de los presos sexuales en la República Checa en donde se ofrece la castración quirúrgica mediante la que se extirpa el tejido testicular que produce la testosterona.

De acuerdo con la comisión anti tortura del Consejo Europeo, la castración quirúrgica es un método invasivo, irreversible y que mutila y aconsejó a la República Checa el dejar de ofrecerlo a los delincuentes sexuales violentos, pese a que los defensores de la medida objetaron que se trata de un efectivo método que reduce drásticamente la reincidencia de estos delincuentes.

La castración química, sin embargo, es el método alterno que los países europeos empiezan a aceptar poco a poco en sus legislaciones y la discusión legal en torno de este método se presenta en dos vertientes.

La primera de ellas es en cuanto a los derechos humanos de quien ha cometido el delito, ya que se considera que se trata de una medida infamante y cruel, frente a los derechos de la sociedad que es víctima de estos delitos.

La segunda vertiente de la discusión se presenta en torno a si la castración química se deja a decisión del reo o puede ser impuesta por el juez como parte de la sentencia.

Polonia fue el primer país que optó por hacer de la castración química potestativa del juez y no del reo, decisión que generó numerosos debates en Europa al respecto.

Pero Polonia no es el único lugar en donde se ha tomado esta decisión ya que en Louisiana, Estados Unidos, el gobernador firmó una ley en el 2008 en donde se faculta al juez a decidir cuando procede la castración química del preso, tomando en consideración el tipo de delito y que solo se puede aplicar a reincidentes.

Con la medida tomada en España, quizá otros países europeos legislen también respecto de la castración química como una medida para proteger a la población.

Fuente El País

 

www.miabogadoenlinea.net

 

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