Rollo de cine

 

En los últimos años, la tendencia ha sido que las películas extranjeras se proyecten en español y en su idioma original con subtítulos, siendo las que ocupan mayor tiempo en cartelera las que se proyectan en idioma español, pero resulta que esto va en contra de la Ley Federal de Cinematografía aunque productores y exhibidores obtuvieron un amparo que les permite hacerlo.

La AMACC ha pedido en las mesas de trabajo convocadas por la Comisión de Cultura y Cinematografía de la Cámara de Diputados del Congreso de la Unión para reformar la Ley Federal de Cinematografía, que se modifique el artículo 8.

Actualmente ese artículo dispone que “Las películas serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas en español, en los términos que establezca el Reglamento. Las clasificadas para público infantil y los documentales educativos podrán exhibirse dobladas al español.” Esta es una disposición vigente desde el 30 de diciembre de 1992, una vez que la citada ley se publicó en el Diario Oficial de la Federación.

AMACC propone la siguiente redacción: “Las obras cinematográficas y audiovisuales serán exhibidas al público en su versión original y, en su caso, subtituladas al español en los términos que establezca el reglamento. Las clasificadas para el público infantil y los documentales educativos podrán exhibirse dobladas al español y a lenguas indígenas”. En realidad sólo se trata de adiciones muy simples, pero que de reformarse el artículo llevaría a productores, distribuidores y exhibidores a promover nuevos amparos.

Cuando la ley empezó a aplicarse a finales de los noventa, productores, distribuidores y exhibidores promovieron juicios de amparo bajo dos argumentos, primero que violaba la garantía de libertad de expresión. En ese sentido la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN)  concluyó que la disposición no violaba esa garantía, ya que permite que las ideas del autor de la obra se transmitan mediante la traducción en forma escrita, tratándose de las películas subtituladas.

La segunda fue que se violaba la libertad de comercio y el derecho a la igualdad, en ese sentido la SCJN coincidió con el argumento, ya que impide a productores, distribuidores y exhibidores llegar al sector del público que no sabe leer o que lo hace en forma deficiente, o simplemente al que opta por ese tipo de presentación, lo que se traduce en una limitación para su actividad comercial, y se consideró que violaba el derecho a la igualdad porque en la televisión se permite la transmisión de películas que no corresponden a la clasificación "AA" infantiles dobladas al español, con lo cual se hace una distinción indebida pues a una misma actividad mercantil se le otorga, sin justificación alguna, distinto trato, según el medio de difusión de que se trate, televisión o sala cinematográfica, en este caso.

Esos amparos son la razón por la que las películas de todos los géneros pueden exhibirse en español, fenómeno que se ha incrementado actualmente en las carteleras, con cines que programan la proyección de las películas extranjeras casi en su totalidad dobladas al español (más del 80 % de los horarios) o que sólo las proyectan dobladas al español.

La AMACC argumenta que la exhibición de las películas extranjeras en español favorece una concentración que va en contra de la libertad de expresión y la diversidad cultural, así como contra el derecho de acceso a la cultura.

Incluso, hace suyos los argumentos de tres ministros de la SCJN, que al discutirse la constitucionalidad de la disposición en el año 2000, argumentaron que “… el público tiene el derecho a recibir la obra en la forma que fue originalmente concebida (derecho que es violado al modificarse el guión y cambiarse la voz); y que al autorizarse el doblaje se coloca interés privado (eminentemente de lucro) por encima del interés público que se contiene en las normas que buscan salvaguardar la originalidad, autenticidad y finalidad de las obras artísticas”.

Tal vez tengan razón, pero la realidad es que muchas personas prefieren ver las películas en español que con subtítulos, lo que incluso consideran una distracción, y el público que prefiere verlas en su idioma original también es atendido, ya que también se exhiben subtituladas, aunque en menos horarios.

Tal vez AMACC con eso pretende que las películas mexicanas tengan mayor espacio en cartelera, pero no pueden negar que a varias películas nacionales en los últimos años les ha ido muy bien en cartelera y eso ha sido porque son películas que han resultado atractivas para la audiencia.

En 2018 se produjeron aproximadamente 184 películas mexicanas de las cuales se exhibieron en los cines 105, batiendo por cuatro la cifra más alta que se tenía registrada hasta el momento establecida en 2013 y tuvieron 30 millones de asistentes.

Inclusive la revista CinePremier destaca que 2018 fue un año excepcional para el cine mexicano: por primera vez en la historia se rebasaron los 1,400 millones de pesos recaudados en un año, a pesar de que ninguna de las películas exhibidas recaudó por si sola más de 200 millones de pesos, algo que sí sucedió en 2016 y 2017.

Mientras sigan produciendo películas que atraigan a la audiencia, no tienen porque temer a las películas dobladas.

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