Agentes del Cuerpo Técnico de Investigación de la Fiscalía de Sincelejo en el departamento de Sucre en Colombia, dieron a conocer un lamentable caso de trata de una niña de siete años que fue “alquilada” por su madre para hacerse pasar por la hija de un soldado.

 

Las autoridades descubrieron el delito de esta madre y de otra mujer debido a la denuncia que el soldado interpuso hace un año sobre el secuestro de su supuesta hija.

 

La trama ocurrió de la siguiente manera: hace siete años Nancy Camacho, novia del soldado, para evitar que la relación con él terminara, se hizo pasar por embarazada y presentó a una niña como hija de su novio.

 

El soldado, cumpliendo con sus obligaciones, registró a la niña con su apellido y le pasaba mensualmente una cantidad a razón de alimentos. Pero la niña no era hija de Nancy Camacho, sino que ella pagaba mensualmente un “alquiler” a Marlén Avellaneda, madre biológica de la niña, para que le “prestara” a la pequeña mientras el soldado estaba en la ciudad y cuando él salía, la regresaba a su hogar con su madre biológica.

 

El acuerdo entre ambas mujeres terminó abruptamente hace año y medio cuando pelearon por cuestión de dinero. Marlén Avellaneda se llevó definitivamente a su hija y  Nancy Camacho, para perpetuar la mentira, dijo al soldado que la niña había sido secuestrada, razón por la cual él interpuso la denuncia.

 

Tanto Marlén Avellaneda como Nancy Camacho están sujetas a proceso, ésta última por falsedad en documentos y falsa denuncia, y la niña está en un hogar de bienestar familiar pues durante las investigaciones la fiscalía conoció de otra denuncia por abuso sexual contra esta pequeña.

 

El soldado, quien aprendió a amar a esa niña a quien reconoció como suya hace ya siete años, no puede reclamar su custodia pues no tiene ningún derecho legal sobre ella ya que legalmente no es su padre.

 

La niña está institucionalizada esperando que las autoridades decidan si su bienestar lo va a encontrar con una abuela, con un padre biológico que quizá no conozca o algún otro pariente lejano, o si su vida terminará transcurriendo en la institución. Difícilmente regresará con su madre quien no solo la utilizó sino que le enseñó a mentir desde muy pequeña.

 

Lamentablemente este caso es resultado de la sociedad que termina cosificando a las personas, particularmente a los niños, que no solo se “venden” cuando son bebés, sino que también, como esta chiquita, son “alquilados” para cometer un fraude y perpetuar una mentira.

 

B.