Hoy voy a hablar de Michelle Palmer y su desliz que le ha cambiado la vida, solo para exponer los diferentes puntos de vista del mundo y por tanto de los sistemas jurídicos.

 

¿Quién es ella? Es una mujer británica de 36 años que está en el ojo del huracán de la prensa de su país desde el pasado mes de julio porque le pareció muy sexy tener relaciones sexuales en una playa de Dubai sin tener idea de que allá es una falta ofensiva que se considera un delito.

 

Quizá acostumbrada a ver el programa de Wild on, se imaginó que en todo el mundo se puede dar rienda suelta a los deseos donde sea y como sea, para toparse con una dura pared que la tiene en estado depresivo desde entonces.

 

¿Quiere esto decir que en México, Inglaterra o el mundo occidental se puede tener relaciones sexuales donde sea? No, pero en nuestros países, por regla general, no se considera un delito, sino una falta administrativa, lo que significa que se sanciona con una multa o con un arresto de días, pero no se celebra un juicio para determinar la culpabilidad o inocencia respecto de un delito cuya sanción pueda ser la cárcel.

 

Y pese a ser una falta administrativa, se acostumbra hacer solo una llamada de atención. Me acuerdo en un viaje que hice Niza hace ya varios años, cuando ví a una pareja teniendo relaciones sexuales en la playa muy quitados de la pena. No me quedé para averiguar si algún oficial del orden se acercó a ellos para invitarlos a llevar su ‘intimidad’ a un lugar más íntimo o, si por el contrario, pudieron terminar y hasta fumarse un cigarrito final.

 

Y siguiendo con Francia. Allá no es falta administrativa que las mujeres no utilicen la parte superior del traje de baño en las playas, cuando aquí en México sí lo es y solo hay algunos lugares delimitados donde se puede tomar el sol topless o completamente desnudo sin afectar la moral de los retrógrados mexicanos que todavía nos ruborizamos un poco.Pero vamos más allá. En Nueva Orleáns, como en cualquier ciudad, las mujeres no pueden andar con los senos al aire, salvo en época del carnaval o Mardi Gras en donde es una costumbre regalar collares de vistosos colores a las mujeres que descubren sus senos. ¿Por qué se sanciona todo el año menos esos cuatro días? ¿O esos días deja de atentar contra la moral y las buenas costumbres?

 

Si no hay reglas claras sobre la desnudez y la moral ni siquiera entre nosotros que más o menos compartimos filosofía y algunos principios religiosos ¿cómo ponernos de acuerdo en el tema con otras culturas?

 

La situación de Michelle Palmer ha llamado la atención porque pone en evidencia estos fuertes contrastes.

 

Dubai es la ciudad más rica del mundo, con un enorme crecimiento y miles de posibilidades de trabajo. Y yo creo que ver las calles llenas de automóviles de lujo e imponentes rascacielos, hicieron suponer a esta mujer que también habían aceptado el modo de vida de occidente. Probablemente deslumbrada por la riqueza no se fijó que prácticamente no hay mujeres en las calles y que las que salen lo hacen completamente cubiertas porque esa hubiera sido una clave para saber que sus costumbres son de acuerdo con la ley musulmana y que no han aceptado el “decadente” estilo de vida de occidente.

 

Michelle Palmer se ha defendido en su juicio alegando que no estaban teniendo relaciones sexuales, sino que solo se estaban besando y abrazando. Sin embargo, ella firmó una declaración en donde se establece que sí estaba teniendo relaciones sexuales y que además agredió al policía que los detuvo, con gritos y un zapatazo, lo que complicó aún más su situación legal. Se defiende declarando que los obligaron a firmar dicha declaración en árabe, idioma que desconoce.

 

Mientras dure el juicio, la mujer “sex on beach”, como la llama la prensa británica no puede abandonar Dubai y de ser declarada culpable puede enfrentar hasta seis años de prisión.

 

Pero su situación está complicada no solo desde el punto de vista legal. Al parecer, la prensa ha hecho leña del tronco caído y Palmer ha declarado a través de una amiga, ya que tiene prohibido hablar directamente con la prensa, que se ha mediatizado su caso, que se han escrito muchas mentiras y que por eso incluso ha perdido su trabajo.

 

Y tiene algo de razón porque de ella se ha escrito mucho y de él, Vince Acors, casi nada. ¿Será que pese a que nos ufanamos de ser de mente abierta, la castigada por la sociedad con una indiscreción sigue siendo exclusivamente la mujer? Se espera que se dicte sentencia el 9 de septiembre. Si resulta culpable, tendrá que cumplir su sentencia en una prisión en Dubai. Y si sale libre, tendrá que afrontar el desempleo y el desprestigio en su propio país, donde no los tribunales, sino la sociedad, la juzgó moralmente, quizá no por el hecho, sino por haber sido descubierta.

 

Seis años de cárcel. Son dos años menos que la pena mínima a un violador en México. En los Emiratos Árabes es la ley, pero ¿corresponde la conducta a la sanción? ¿La sociedad árabe fue tan gravemente ofendida por dos adultos teniendo relaciones sexuales en una solitaria playa?

ACTUALIZACION

El 16 de octubre el juez se pronunció. Si bien consideró que no habían tenido relaciones sexuales, si hubo pruebas contundentes sobre una exposición indecente y los sentenció a 3 meses de cárcel y a su deportación.

Ninguno de los dos estuvo en la audiencia, ella por estar bajo un fuerte estado de depresión.