El cumplimiento de la sentencia de Sakineh Mohammadi Ashianti, la mujer iraní acusada de adulterio, tiene en suspenso al mundo.

 

Se trata de una mujer azerí detenida en el 2005 y acusada en un principio de haber mantenido una relación ilícita con el asesino de su marido. Por este delito fue condenada a 99 latigazos. Sin embargo, el caso fue reabierto tras presentarse nueva evidencia según la cual ella había mantenido relaciones con el hombre mientras su esposo aún vivía por lo que el delito cambió a adulterio el cual, de acuerdo con la legislación vigente, merece la ejecución mediante lapidación.

 

 

Agotados todos los recursos y peticiones de clemencia por la acusada, quien ha manifestado en reiteradas oportunidades que se obtuvo su confesión del supuesto adulterio por la fuerza, el abogado llevó el caso ante los medios internacionales y gracias al esfuerzo de varias organizaciones defensoras de los derechos humanos, la ejecución se detuvo por el momento.

 

De acuerdo con la legislación penal islámica, para efectuar la ejecución por lapidación la mujer debe ser enterrada hasta el pecho y golpeada hasta la muerte con piedras que no sean tan grandes como para matarla de forma instantánea ni tan pequeñas que no le causen daño.

 

Amnistía Internacional y Human Rights Watch han señalado que en el caso de Ashanti no hay evidencia suficiente para que se ejecute un castigo tan inhumano y uno de los hijos de la mujer declaró que tenía noticias de que el Tribunal Supremo había aceptado revisar el caso, razón por la cual se había suspendido temporalmente la ejecución.

 

Sin embargo, el ministro de justicia iraní, de gira por España señaló que la justicia de su país no ha suspendido la lapidación, y defendió que éste es el castigo que procede por adulterio según su legislación vigente, por lo que ahora se duda de que se conmute la sentencia y Ashanti no sea ejecutada mediante lapidación.

 

La lapidación sigue siendo frecuente en algunos países islámicos, aunque últimamente han cambiado este tipo de ejecución por el ahorcamiento, que es considerado menos inhumano.

 

La sección española de Amnistía Internacional entregó en la embajada de Irán en Madrid una petición con 100,000 firmas para que se conmute la pena de Ashanti y señalaron que por el momento han tenido éxito gracias a la presión internacional que se ha ejercido. Sin embargo se teme en cualquier momento se cumpla la ejecución por lo que los esfuerzos continúan a favor del caso de este mujer iraní de 43 años.

 

Fuente BBC

 

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