El pasado mes de mayo el mundo entero se enteró de Nujood, una niña de 10 años de  nacionalidad yemení, que a su corta edad buscaba desesperadamente el divorcio de su esposo, un hombre de treinta y tantos años. Y con su caso nos enteramos que desafortunadamente no es el único caso de niñas que son esposas en Yemen y otros países asiáticos, donde, a pesar de que la edad legal para contraer matrimonio son los 15 años, los matrimonio de niñas menores son perfectamente legales según las costumbres tribales que prevalecen sobre la ley.

 

¿Cómo era posible que buscara el divorcio? Desde nuestro sistema jurídico este tipo de matrimonios son ilegales. Es más, nunca se tramitaría un divorcio sino en todo caso una nulidad por existir vicios del consentimiento y con ello la responsabilidad del juez del registro civil por celebrar una unión sin contar con los requisitos de ley. Pero más allá, se trata al menos del delito de estupro, y se podrían configurar otros más como trata de personas.

 

Pero en Yemen las cosas son diferentes. Los padres de las niñas, quienes son los facultados para ejercer toda su autoridad y decidir sobre el matrimonio de sus hijas, arreglan esta clase de matrimonio de niñas muy pequeñas, llevados a ello por la pobreza al tener que mantener por lo menos 2 esposas y unos 16 hijos, como el padre de Nujood.

 

Y a veces no solo se trata de pobreza extrema, sino de la necesidad de saldar deudas o arreglar una diferencia con otra familia como trascendió que sucede en Pakistán, cuando el mes pasado la policía sorprendió a una familia en la boda de sus hijos, ella una niña de 4 años y él un niño de 7 y que se trató de un matrimonio arreglado por el padre de ella para saldar una deuda por el equivalente a $6,138 dólares. Ese es el valor de la vida de su hija para este padre que fue detenido por no respetar la edad mínima para contraer matrimonio.

 

En Yemen, a partir del divorcio de Nujood los legisladores han buscado introducir leyes más rigurosas que eleven la edad para casarse a 18 años para ambos, pero los sectores más tradicionales han protestado porque no consideran justo que el estado intervenga en las tradiciones ancestrales del pueblo. Y quizá lo que nosotros no consideremos justo (e incluso una aberración) sea que los que otorguen el consentimiento para un matrimonio sean los padres de las novias y no las novias mismas.

 

El caso de Nujood dió la vuelta al mundo porque un día, cansada de ser violada y humillada tomó el poco dinero que tenía para la comida de sus hermanos y tomó un autobús al centro de su ciudad natal y esperar en el juzgado al juez a quien sin mayores preámbulos le dijo que quería divorciarse.

 

El caso fue llevado gratuitamente por una abogada a favor de los derechos de los niños que ahora representa a otras tres niñas con casos similares.

 

Y quizá lo más terrible de todo este caso sea que el supuesto marido de esta niña no nada más quedó impune porque bajo sus leyes no cometió delito alguno, sino que tras el divorcio tuvo que ser compensado económicamente por la familia de ella por la cantidad de $185 dólares que para esta familia representaba toda una fortuna. Felizmente su abogada, Shada Nasser, también accedió a pagar esta suma de dinero.

 

Pero hay más de 15 millones de niñas asiáticas bajo la presión de un matrimonio desventajoso ¿cuántas abogadas y abogados se necesitarán para intervenir a favor de ellas?¿Cuántos estarán a favor de hacerlo sin costo?

 

Nojuud obtuvo este pasado 11 de noviembre el premio Glamour a la mujer del año, en un evento en donde la misma Hillary Clinton, al recibir su reconocimiento, se expresó de Nujood como una de las mujeres más grandes que ha visto. Para recibir su premio Nujood viajó a Nueva York, junto con su abogada, donde visitó el Museo de Historia Natural y Central Park, algo con lo que quizá nunca había siquiera soñado. Y de regreso a su país, aunque seguirá en la pobreza tendrá lo oportunidad de seguir estudiando gracias al apoyo económico que ha recibido de varias personas alrededor del mundo.

 

Pero Nujood no es la única. Hay otras niñas como Reem de 12 años, que siguiendo el ejemplo de su compatriota buscó el divorcio que no pudo obtener, aunque por lo menos se le ha permitido que no vida con su esposo sino hasta que a los 15 años ella pueda decidir si quiere o no seguir casada. Pero como Reem y las demás no fueron las primeras, la noticia del día, la mujer del año, seguirán sus procesos a la sombra ante una situación que se ve del todo injusta.

 

Y para hacer conciencia. En México tampoco podemos decir que las aberraciones suceden en otros lugares. Sigue habiendo trata de personas, con una ley que intenta proteger, pero que al no haber sido reglamentada es letra muerta y por ello es solo la cara amable ante la ONU y al resto del mundo para decir que aquí sí protegemos a los niños.

 

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