En Tayikistán las autoridades religiosas están discutiendo el tema del divorcio que se ha convertido en un problema con serios matices sociales y económicos.

 

La República de Tayikistán es un país ubicado en Asia central, con mayoría de habitantes musulmanes, y que está viviendo la migración de una gran porción de la población masculina hacia Rusia, quienes, separados de sus esposas, están enviando mensajes de texto solicitando el divorcio.

 

El Islam permite el divorcio y otorga al hombre la capacidad de solicitarlo (la mujer solo lo puede pedir en ciertos casos y bajo otras condiciones)  y establece que con solo pedirlo claramente, ya sea verbalmente, por escrito, mediante gestos o a través de un intermediario, el vínculo matrimonial se rompe sin necesidad de mayores trámites. El divorcio se puede presentar mediante la expresión de una sola palabra, como talaq, que significa divorcio.

 

Pese a que se aconseja a los hombres que piensen y mediten muy bien sus decisiones, los eruditos del Islam están presenciando un incremento en el índice de divorcios por la facilidad de los actuales medios tecnológicos que permiten que vía mensajes de texto, el hombre, sin necesidad de enfrentar a su esposa, obtenga un divorcio sencillo y rápido. Tan solo en Hatlan, una provincia del país, en 2010 se registraron 1061 divorcios vía mensajes de texto.

 

En Tayikistán esta situación está contribuyendo con la elevación de los índices de pobreza porque los maridos migrantes, desde Rusia y vía celular obtienen el divorcio y con ello se liberan de la responsabilidad de seguir proveyendo económicamente a la esposa y los hijos, quienes quedan en estado de indefensión, disminuyendo con ello también las remesas que el país recibe y que son fuente importante de ingresos.

 

Pese a que la mayoría de la población en Tayikistán es musulmana, el estado es laico por lo que existen sus propios procedimientos para contraer matrimonio y para obtener el divorcio. Sin embargo, la mayoría de los matrimonios contraídos de acuerdo con los ritos religiosos, no formalizan legalmente sus uniones por lo que las mujeres no obtienen los beneficios legales que las leyes civiles les otorgan como pensión alimenticia o derechos de sucesión.

 

Frente a la situación, los eruditos plantean la posibilidad de cambiar la normativa mediante una fatua, que es un pronunciamiento legal islámico, y exigir que el marido esté presente al momento de solicitar el divorcio, como lo debe estar al momento de contraer matrimonio y que se hagan responsables de la manutención económica de las mujeres y de sus hijos.

 

Pero mientras se emite esa fatua, es importante también que las autoridades civiles sensibilicen a la población para que los matrimonios se realicen también conforme a las leyes civiles lo cual protege más a las mujeres.

 

Más información BBC

 

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