El pasado 22 de junio, en una extraordinaria reunión entre el Senado, la Asamblea Nacional y el presidente de Francia, Nicolás Sarkozy, éste declaró que el uso del burka en Francia no es bienvenido porque no se trata de un signo religioso sino de sometimiento de las mujeres, según declaraciones del mismo presidente.

 

El burka es la vestimenta que utilizan las mujeres musulmanas que solo deja al descubierto el rostro, manos y pies y su uso se ha extendido mucho no solo en Francia sino también en otros países europeos debido a la migración.

 

Días antes de la declaración del presidente francés, el Congreso francés había aceptado revisar una ley en que se prohibiera la utilización en las calles francesas de esta vestimenta, como en el 2004 discutieron y aprobaron una ley que prohíbe la utilización del velo islámico sobretodo en las escuelas.

 

Después de estas declaraciones se formó una comisión de 32 legisladores, que se encarga de revisar hasta que punto se ha extendido el uso de esta prenda en Francia. Tienen un plazo de seis meses para emitir sus recomendaciones al Congreso por lo que continúa en funciones.

 

Por tanto, pese a las declaraciones del presidente en el sentido de que el burka quita dignidad a las mujeres, todavía no se trata de una prenda prohibida en Francia. Pese a ello a una mujer se le prohibió este 12 de agosto el acceso a una piscina pública en Paris con su burkini.

 

El burkini es el traje de baño creado por una australiana que semeja al traje de los buzos, pero que lleva incorporada una capucha que cubre también el cuello y una túnica hasta media pierna y que se ha hecho muy popular entre las mujeres musulmanas.

 

El director de las instalaciones dijo que no se permitía el acceso a la piscina por razones de higiene. Sin embargo ella afirma que se trata de una cuestión de discriminación y de segregación puesto que en días anteriores se le había permitido el acceso con normalidad.

 

Tras serle negado el acceso, la mujer levantó un acta de lo ocurrido en la comisaría de policía y no descarta iniciar un proceso judicial contra el director de las instalaciones y quienes resulten responsables por discriminación.

 

En un país que se declara laico, estos signos religiosos no son tolerados y aunque el presidente Sarkozy considera que el uso del burka es signo de sumisión, las mujeres que voluntariamente lo usan piensan que es signo de belleza y se sienten orgullosas de llevarlo.

 

Si este caso llega a los tribunales será muy interesante sobretodo por el contexto político que hay detrás de la utilización del burka y conceptos como estado laico, libertad, igualdad y tolerancia

 

Fuente El Semanal Digital

 

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