En más sobre demandas ridículas, un hombre intentó demandar a la cervecera Anheuser-Busch, fabricante de la cervez Bud Light porque los anuncios de promoción de la bebida no eran reales ya que en la televisión se veía al bebedor de la cerveza rodeado de amigos y de mujeres atractivas cosa que no sucedía cuando él bebía la cerveza. Su demanda por publicidad engañosa fue por $10,000 dólares.

 

Pero este hombre no es el único que usa cualquier pretexto para demandar ya que otro sujeto demandó a la NBC por la nada despreciable cantidad de $2.5 millones de dólares porque durante la transmisión del programa de Fear Factor en el que los concursantes debían comer ratas, se sintió físicamente indispuesto lo que le provocó no solo mareos sino nausea y vómito. Y como alguien debía pagar por su sufrimiento y dolor, pues demandó.

 

Para finalizar sobre estas demandas absurdas, está el caso de una policía de tránsito que demandó a Victoria’s Secret porque su tanga le lastimó… el ojo.

 

La prenda de vestir llevaba una parte de metal en la cintura y una tarde, al salir del trabajo mientras se cambiaba, la tanga se rompió  y la parte de metal saltó a su ojo ocasionándole un intenso dolor.

 

No sabemos si la demanda prosiguió o si fue desechada, pero quizá Victoria’s Secret, para no enfrentar nuevamente este tipo de demandas, debería incluir un instructivo para el uso de los calzones.

 

Fuente NY Daily News

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En Malasia, tras el fracaso de las penas convencionales, se decidió imponer penas que en otros sistemas legales se consideran infamantes, para ver si así logran terminar con los robos.

 

Se trata de vestir a los delincuentes que sean detenidos por robo con unas camisetas que digan “Soy un ladrón” mientras barren las calles de las ciudades. Con ello la policía confía en detener el incremento de robos callejeros que han detectado en sus ciudades.

 

La imposición de este tipo de penas no es algo nuevo. En Tailandia en el 2007 se empezó a sancionar a los policías que cometieran faltas leves como estacionar en lugares prohibidos, faltar al trabajo sin permiso o verse implicados en una pelea, llevando un gran brazalete rosado y brillante de Hello Kitty y a sobrellevar el castigo sin comentar con nadie, afrontando las consecuencias de sus acciones como un hombre. Lo que no se supo es si a las mujeres policías les ponían un brazalete de Godzilla o si a ellas les siguieron aplicando las penas convencionales.

 

Fuente El Universal y El Mundo.es

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Hay de vecinos a vecinos y todos hemos tenido alguno que no se distingue por sus finas maneras, como la abuela Evans en Gran Bretaña. Pero la mujer de este caso, al lado del sancionado por hacer ejercicio ruidosamente, quizá sea de las vecinas más singulares que existen y a la que nadie quiere por los altos decibeles que alcanza durante sus relaciones sexuales.

 

Al parecer alcanza altísimos niveles de satisfacción que no se guarda para su intimidad y la de su pareja, sino que desea compartir con la comunidad a las tres de la mañana. La comunidad, por supuesto, no quiere ser ya partícipe de estas exaltaciones de felicidad.

 

En el 2007 los vecinos se quejaron y las autoridades enviaron equipo para medir la altitud de los golpes, llantos y gritos de Caroline Cartwright mientras estaba con su marido y se determinó que se trataba de un ruido inusualmente alto no solo dentro del edificio sino también en la calle y se le dictó una orden para que le bajara al volumen.

Una prestigiada abogada de Nueva York, tuvo que comparecer ante la Corte, pero esta vez acusada de poner en peligro a sus hijas. Felizmente el juez decidió no seguir con la acusación después de que ella reconociera que había cometido un error.

 

¿Cuál fue su error? Bajó del automóvil a sus dos hijas, de 10 y 12 años, cansada de las constantes riñas entre ellas. Declaró sin embargo, que dio la vuelta a la manzana para recogerlas porque solo pretendía darles una buena lección de comportamiento.

 

Pero las cosas se salieron de control ya que solo encontró a su hija mayor porque la pequeña, con lagrimones y sorbiendo moco empezó a caminar por el vecindario hasta que un buen samaritano, de esos que nunca faltan, trató de calmarla y tras comprarle un helado y avisó a la policía quienes presentaron los cargos contra la madre.

 

Así que esta abogada neoyorquina tendrá que seguir padeciendo las peleas de sus hijas, sin pretender darles lecciones porque en ese caso tendría que volver a juicio y podría perder la custodia de las niñas por algún tiempo.

 

Otra mamá cuyos métodos educativos fueron vencidos por las leyes.

 

Fuente NY Daily News
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En el 2007 un ciudadano estadounidense de nombre Andrew Speaker encendió las alertas sanitarias internacionales al incumplir una orden de cuarentena que le había sido impuesta al ser diagnosticado con tuberculosis y viajar hacia Europa para llegar a su boda.

 

Tras su viaje, el Centro de Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC por sus siglas en inglés) inició la alerta a los diferentes países y por este hecho este abogado interpuso una demanda contra el CDC en una corte federal de Atlanta en donde acusa al organismo de invasión de su privacidad.

 

El demandante dice que el CDC reveló ilegal e innecesariamente su historial médico y otra información sensible a los medios en mayo de 2007, lo que dañó su reputación y le hizo blanco de varias amenazas de vida. Asegura que debido a esta exposición que hicieron de él, su matrimonio, razón por la cual desobedeció las órdenes médicas, no soportó la presión y terminó anticipadamente.

 

En su demanda, Speaker solicita pago de daños que no ha sido especificado hasta el momento y es otra prueba de que todo es litigable en Estados Unidos, hasta la falta de responsabilidad personal consigo mismo y con los demás.

 

Fuente NY Daily News 
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Dicen que el sentido común es el menos común de los sentidos y el caso de este abogado argentino parece confirmarlo.

 

Se trata de un sujeto que en 1998, durante una visita al zoológico de La Plata se acercó a la jaula de Telly, una osa tibetana de 200 kilogramos de peso, para darle de comer. (Cualquier niño sabe que NO se debe alimentar a los animales en el zoológico).

 

Durante su temerario acercamiento al animal, éste alcanzó a darle un zarpazo y a morderle la mano derecha, de lo que resultó que perdió el dedo índice y la ocasionó graves daños en el dorso de la mano y en el antebrazo. Eso sin mencionar el estrés emocional que debió ocasionarle a sus hijos que lo acompañaban en la visita familiar. Pero esto es otro tema porque hasta donde se conoce los niños no han demandado a su padre por ello.

 

Este abogado decidió demandar al zoológico el pago de daños y tras años de litigio, el caso llegó a la Suprema Corte de Argentina que acaba de dictaminar que si bien es cierto que la víctima de Telly merece una indemnización, no debe adjudicársele de manera completa. Se reconoce así que el zoológico incurrió en faltas de seguridad, pero que el hombre también fue responsable del accidente y por tanto, deberá renunciar al 60% de la indemnización decidida por el juez de primera instancia, por lo que es muy probable que en cuentas finales haya salido perdiendo al haber litigado el caso.

 

Lamentablemente se reporta que Telly falleció durante estos años por lo que no alcanzó a conocer del veredicto final.

 

Fuente BBC Mundo 
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¿Qué tan inteligentes somos los abogados? De acuerdo con un estudio del Centro de Mercado y Organizaciones Públicas de la Universidad de Bristol, no tanto como lo eran los abogados nacidos en la década de los 50.

 

En un estudio que condujo la organización antes mencionada (CMPO por sus siglas en inglés) y cuya finalidad es analizar la interacción de los sectores públicos y privados en la economía a fin de diseñar políticas públicas, los abogados nacidos en 1970 son solo 8% más inteligentes que el común de la población, mientras que los nacidos en 1958 eran el 11%.

 

Según este estudio, la profesión jurídica es la que ha decaído en más puntos porcentuales entre una generación y otra, ya que en otras profesiones la brecha es de un 1%

 

Pero que quede claro que esto solo se refiere a los abogados británicos. Los mexicanos, y sobretodo los nacidos en la década de los 70, seguimos siendo tan inteligentes como cualquier jurisconsulto romano, y aquí no hay estudio que compruebe lo contrario.

 

Fuente Quizlaw
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La actuación del poder judicial en algunos casos, sobretodo del orden criminal, han tenido que ser interrumpidos algunas ocasiones debido a olores excesivos que impiden la concentración de las personas o que incluso han provocado oleadas generalizadas de nausea.

 

No hace mucho la Corte Criminal de Bristol en Gran Bretaña, tuvo que suspender todas sus labores y evacuar el edificio porque se presentaba un fuerte aroma a ajo que llevó a una masiva visita por parte de jueces, abogados, jurados y hasta testigos a los sanitarios debido a lo penetrante del olor.

 

Pero este no es el único caso, en otro caso en Gloucester se abnadonó un caso de chantaje debido a que el fuerte aroma corporal de un jurado evitaba que los demás se concentraran apropiadamente en el caso.

 

Inglaterra no es el único lugar en donde se han cancelado juicios por olor corporal, ya que también en Estados Unidos una corte de apelaciones tuvo que desintegrar al jurado debido a que uno tenía serios problemas de higiene corporal que colocaba a los demás en “desventaja al momento de concentrarse”.

 

Todo estos hay que tomar en cuenta en México en la transición a los juicios orales, por que si ya los medios están adoptando los términos anglosajones como fiscal en lugar de Ministerio Público, también se podrían adoptar las mañas de los jurados.

 

Fuente Times on Line

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En Pozo de Alcón, Jaén, España, se concedió el indulto a una madre que fue condenda a 67 días de cárcel y a la prohibición de acercarse a 500 metros de su hijo por un período de un año, tras darle una bofetada.

 

Los hechos ocurrieron en el 2006 cuando el niño, tras mentir a la madre sobre sus tareas, le lanzó un zapato y corrió al baño a esconderse. Cuando la madre lo encontró, lo agarró del cuello y le dio un golpe en la cabeza, que llevaron al niño a golpearse la nariz en el lavabo.

 

Por supuesto, al día siguiente en el colegio la noticia trascendió y la madre fue acusada de violencia doméstica, juzgada y sentenciada.

 

Por carecer de antecedentes penales y ser la pena menor de dos años, no tuvo que cumplir el tiempo en prisión, pero sus abogados solicitaron el indulto en cuanto a la orden de acercarse a su hijo, porque además de que se consideró exagerada la pena, un alejamiento de 500 metros en el pueblo donde viven, de 5200 habitantes, suponía que uno de los dos tuviera que dejar de vivir ahí.

 

En la sentencia inicial se había reconocido que aunque el niño tenía un carácter “difícil” los hechos cumplían con todos los elementos de maltrato infantil, sobre lo cual condenaron a esta mujer.

 

Con el indulto concedido, podrá seguir viviendo con su hijo, siempre que no cometa ningún delito por un período de dos años, por lo que está bajo prueba.

 

Si en México hubieran existido estas leyes hace 30 años, mi primo hubiera podido “librarse” de su madre, no un año, sino varios…

 

Fuente Elpais.com
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