Este martes fue publicadas en la Gaceta del Senado de la República el texto de la indiciativa de leyes secundarias en materia de telecomunicaciones, mismas que han sido ya duramente criticadas en distintos aspectos en los medios de comunicación convencionales, críticas que no hacen referencia a la regulación de la programación.

Desde hace ya algunos años la programación de la televisión nacional ha recibido diversas críticas, principalmente porque se aleja de los principios que establece la Ley de Radio y Televisión vigente, especialmente por lo que se refiere a la programación en horario infantil.

El caso más sonado ha sido el de la comentarista Laura Bozzo, por el que en 2011 la subsidiaria de Televisa, Televimex, S.A. de C.V., concesionaria de XEW-TV Canal 2 fue sujeta a un proceso administrativo.

Las críticas a la programación en horario infantil son que en el horario establecido para los menores de edad se transmiten programas no aptos para ellos, se omiten las advertencias sobre el tipo de contenido y se corrompe el lenguaje mediante el uso de palabras procaces.

Esta preocupación se ve reflejado en el decreto de reformas constitucionales en materia de telecomunicaciones, estableciendo en el artículo transitorio undécimo que la ley que regule las telecomunicaciones debe asegurar que la programación dirigida a la población infantil respete los valores y principios previstos en el artículo 3° constitucional.

Pero la iniciativa de Ley Federal de Telecomunicaciones y Radiodifusión, no fortalece la regulación respecto a la programación dirigida a la población infantil, por el contrario, en la iniciativa ya no se hace referencia a un horario específico dirigido a los menores de edad, por lo que las televisoras están en plena libertad de transmitir programas como el de Laura Bozzo en el horario que más les convenga, justo como ha venido sucediendo hasta ahora.

Respecto a la prohibición de transmisiones "que causen la corrupción del lenguaje… mediante expresiones maliciosas, palabras o imágenes procaces, frases y escenas de doble sentido”, esta desaparece para limitarlo a un “uso correcto del idioma”.

Así, la ley continua dejando el tema de los contenidos a la interpretación y las sanciones serán difíciles de aplicar por esa misma ambigüedad.

La influencia que tiene la televisión sobre los menores se soslaya. Sólo basta ver cómo en Palestina los niños son influenciados por la televisión para convertirse en mártires y niños bomba.

Nuestra sociedad está consumiendo teleporquería, programas en los que la variedad es la miseria humana, es denigrar, humillar o insultar al otro, en multiples ocasiones un sector de la sociedad ha levantado la voz en contra de este tipo de programas, pero a legisladores y al poder ejecutivo es un tema que no les preocupa.

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